No tiene mucho sentido la comparación. Desde la mayoría de los aspetos que se quieran analizar, son dos cosas bien distintas. Pero está claro que una es mejor y la otra peor.
Relacionando esto con la entrada anterior, y para mostrar con un ejemplo ocncreto las limitaciones en las capacidades de innovación de la juventud, es que traigo esta comparación.
Buena parte de los actuales jóvenes se iniciaron en internet a cortas edades, momento en el que el servicio Hotmail estaba en su apogeo, y recién aparecían las aplicaciones de Google. Es por esa razón que se transformaron en usuarios full de dicha aplicación de e-mail (y chat, entre otros utilitarios).
Pero lo cierto es que a poco tiempo de lanzarse el servicio de Gmail, se avizoraba un cambio verdaderamente paradigmático, tanto en lo relativo a la funcionalidad, la usabilidad, la relación con los usuarios y todo otro aspecto importante para este tipo de servicios.
Aún así, con condiciones objetivas innegablemente superiores por parte de Gmail, la mayoría de los jóvenes se resisten a cambiar de servicio. Siguen aferrados a Hotmail. El poder entender el cambio, y ser parte de él, es la condición de base de la creatividad y la innovación. Y este simple ejemplo muestra que la juventud no tiene nada que ver con eso.
domingo, 10 de agosto de 2008
viernes, 8 de agosto de 2008
Innovación y Juventud
Unos de los grandes mitos de las sociedades de occidente radica en el sostenimiento de que la innovación y las capacidades de cambio radican en la juventud.
Varias son las razones que muestran que esta idea no es otra cosa que un mito. Por definición, la juventud (y más aún la adolescencia) es un período de la vida en que las capacidades para la toma de decisiones muestra debilidades notables. La búsqueda de nuevas experiencias, exéntricas apreciaciones del mundo, intentos por destacarse de modo rupturista en el arte, etc., son, antes que capacidades innovativas, la expresión de las limitaciones e imposibilidades de las capacidades intelectuales (tanto racionales como intuitivas).
En otra entrada trataré la cuestión de porqué nuestras sociedades prefieren asentarse sobre estos mitos, pero en este momento me concentraré en mostrar las reales limitaciones de la juventud. De cualquier modo, la propia idea de mito sirve como adelanto explicativo.
Hoy se sabe que las capacidades intelectuales tienen codicionamientos estructurales, dependiendo de niveles de maduración insuficientes a nivel cerebral hasta prácticamente la edad de 20 años. Por el lado de la psicología, también abundan la explicaciones relativas a ciertas carencias emocionales e indefinición de la personalidad. Culturalmente, es la escasa confrontación con la realidad y con situaciones de vida, la limitante principal para la innovación. Es decir: el escaso impacto de las deciciones e ideas de los jóvenes, antes que una casualidad o la expresión de algún tipo de alienación, es la característica propia de sus limitaciones.
Las capacidades de innovación y creatividad dependen tanto de aspectos psicológicos como de los ambientes culturales en los que los mismos tienen expresión. Y para el caso, todo indicaría que la madurez psicológica (que puede alcanzarse una vez cerrada la juventud, o bien nunca) no se relaciona en nada con la idea de juventud.
Por el lado de los "ambientes", son más numerosos los aspectos intervinientes, pero ninguno de ellos debiera implicar a la juventud como punto de partida.
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