No tiene mucho sentido la comparación. Desde la mayoría de los aspetos que se quieran analizar, son dos cosas bien distintas. Pero está claro que una es mejor y la otra peor.
Relacionando esto con la entrada anterior, y para mostrar con un ejemplo ocncreto las limitaciones en las capacidades de innovación de la juventud, es que traigo esta comparación.
Buena parte de los actuales jóvenes se iniciaron en internet a cortas edades, momento en el que el servicio Hotmail estaba en su apogeo, y recién aparecían las aplicaciones de Google. Es por esa razón que se transformaron en usuarios full de dicha aplicación de e-mail (y chat, entre otros utilitarios).
Pero lo cierto es que a poco tiempo de lanzarse el servicio de Gmail, se avizoraba un cambio verdaderamente paradigmático, tanto en lo relativo a la funcionalidad, la usabilidad, la relación con los usuarios y todo otro aspecto importante para este tipo de servicios.
Aún así, con condiciones objetivas innegablemente superiores por parte de Gmail, la mayoría de los jóvenes se resisten a cambiar de servicio. Siguen aferrados a Hotmail. El poder entender el cambio, y ser parte de él, es la condición de base de la creatividad y la innovación. Y este simple ejemplo muestra que la juventud no tiene nada que ver con eso.