viernes, 8 de agosto de 2008

Innovación y Juventud



Unos de los grandes mitos de las sociedades de occidente radica en el sostenimiento de que la innovación y las capacidades de cambio radican en la juventud.

Varias son las razones que muestran que esta idea no es otra cosa que un mito. Por definición, la juventud (y más aún la adolescencia) es un período de la vida en que las capacidades para la toma de decisiones muestra debilidades notables. La búsqueda de nuevas experiencias, exéntricas apreciaciones del mundo, intentos por destacarse de modo rupturista en el arte, etc., son, antes que capacidades innovativas, la expresión de las limitaciones e imposibilidades de las capacidades intelectuales (tanto racionales como intuitivas).

En otra entrada trataré la cuestión de porqué nuestras sociedades prefieren asentarse sobre estos mitos, pero en este momento me concentraré en mostrar las reales limitaciones de la juventud. De cualquier modo, la propia idea de mito sirve como adelanto explicativo.

Hoy se sabe que las capacidades intelectuales tienen codicionamientos estructurales, dependiendo de niveles de maduración insuficientes a nivel cerebral hasta prácticamente la edad de 20 años. Por el lado de la psicología, también abundan la explicaciones relativas a ciertas carencias emocionales e indefinición de la personalidad. Culturalmente, es la escasa confrontación con la realidad y con situaciones de vida, la limitante principal para la innovación. Es decir: el escaso impacto de las deciciones e ideas de los jóvenes, antes que una casualidad o la expresión de algún tipo de alienación, es la característica propia de sus limitaciones.

Las capacidades de innovación y creatividad dependen tanto de aspectos psicológicos como de los ambientes culturales en los que los mismos tienen expresión. Y para el caso, todo indicaría que la madurez psicológica (que puede alcanzarse una vez cerrada la juventud, o bien nunca) no se relaciona en nada con la idea de juventud.

Por el lado de los "ambientes", son más numerosos los aspectos intervinientes, pero ninguno de ellos debiera implicar a la juventud como punto de partida.