domingo, 27 de julio de 2008

Administración Pública = Acto Público



La Administración Publica en la Argentina, a partir del 25 de mayo de 2003, es sinónimo de Acto Público.

Todo acto administrativo debe representar antes que nada, la posibilidad de cortar alguna cinta. Y para ello se requiere de todo el aparato político o administrativo (hoy son lo mismo). Organizadores de eventos, transportadores de gente, aplaudidores, comunicadores, y toda otra forma de participación en la administración de actos implica la ocupación full time del aparato de administración del estado.

No hay tiempo para las política públicas (las explícitas, claro está), de modo que el aparato del estado debe, en su totalidad, abocarse a la tarea de gestión integral del acto público como Misión central.

Esto implica que los gobernadores e intendentes no gobiernan, los legisladores no legislan, los funcionarios del estado no programan, planifican ni proyectan, los empleados públicos no saben bien donde están parados, y los afectados por los planes sociales no pueden otra cosa que transformarse en militantes rentados de una causa que en general desconocen.

Estos actores, a los que se suman empresarios y sindicalistas, acostumbran a reunirse cada tarde, en algún salón de la Casa Rosada, para formar parte de este singular estilo de gestión. Modalidad de gestión de altos costos directos (aviones, micros, escenarios, merchandising, etc.) y de incalculables costos indirectos (esencialmente por costos de oportunidad enormes sostenidos en plazos que dentro de poco tiempo será de una década).

Y como la semana laboral es larga y agotadora, los viernes, ya en un grupo selecto, acostumbran a relajarse escuchando las obras musicales de los artistas oficiales, el último de los grupos cuya labor se centra en la lógica de la militancia permanente. Más tarde, una parte volverá a las pantallas del Canal 7, o al Tasso, y otros se subirán a los aviones para una merecido descanso en El Calafate.

De Mariano Moreno a Guillermo Moreno



La métáfora que representa la traslación política, intelectual e ideológica desde mariano Moreno a Guillermo Moreno es, probablemente, la síntesis de la trayectoria fenomenal de la Argentina. Desde la pretención iluminista e iluminadora del abogado retirado de la política nacional en el siglo XIX, a la expresión multirol ejercida por el ladero de Néstor Kirchner.

Me refiero a que Moreno (Guillermo) no es una anomalía temporaria del modelo de gestión nacional sino, antes bien, la consolidación irreparable de nuestra cultura política. Intolerancia, referencia permanente al pasado, negación de la realidad, resentimiento, confrontación y creencia en la idea de vanguardia, son los principales valores que una cultura estructuralmente reactiva al desarrollo y al proceso civilizatorio ha sabido alcanzar.

Moreno es Guillermo. Mariano se tuvo que ir del país. Para nunca más volver. Moreno (Guillermo) es el sentir nacional, es la forma argentina de ver el mundo, de lidiar con los problemas (negarlos, claro está), de negociar y establecer consensos (apretar, patotear, subestimar, forrear), de conducir(nos) (también en lo relativo al automóvil, sumando infracciones de las que seguramente no tendrá que hacerse cargo), de administrar ("ojos que no ven, corazón que no siente"), de permanencia en el estado adolescente (carecer de mucho y aun asi suponer saberlo todo).

Que Moreno (Guillermo) deje el cargo de funcionario que actualmente posee no significa nada más que dar un paso al costado para que emerja otra forma de lo mismo. Como cuando decidimos cambiar la ropa para estar mejor presentados.

Moreno (Guillermo, hace falta aclararlo?), es el hincha de fútbol, es el fun del rock nacional, el "viejita", el militante político, el "pibe chorro", el funcionario y el empresario a la vez, el estudiante secundario, el militar y el profesor.

viernes, 4 de julio de 2008

En Argentina todos somos empleados públicos



En la Argentina, país de estructura productiva poco convencional, todas las personas de la Población Económicamente Activa (PEA) son empleados públicos. Algunos lo son de manera directa, esto es, poseen relación laboral de dependencia (en el sentido amplio del término) con el estado y el gobierno.

Otros, viven de suculentos subsidios, directos o encubiertos, que les permiten sostener estructuras productivas no competitivas, financiadas por el conjunto de la población. Hablo de la mayor parte del empresariado industrial, aquel que alienta devaluaciones cada vez que el tipo de cambio le muestra su incompetencia.

Tenemos además los clientes políticos más desfavorecidos, aquellos que viven o subsisten de las migajas que les acercan las políticas sociales. Al estar formuladas a contramano de las tendencias mundiales, estas políticas sociales no hacen más que crear bolsones de clientes. "Planes sociales", cajas de comida y toda otra práctica política tendiente a conferirles dignidad cero son la contrapartida para la prestación de servicios de movilización.

Estos grupos son los más evidentes, los que tienen relación más directa con el "Sistema Nacional de Clientelismo Gubernamental", algo que definitivamente puede considerarse com la única "política de estado nacional". Pero no son los únicos.

Al desplegarse un "modelo" como el que conocemos, no hay manera de que el resto de las actividades económicas puedan ubicarse por fuera de esto. Los médicos (cuando no son empleados del sistema nacional de salud) viven del sistema de obras sociales y seguros de salud, subsectores altamente ineficientes que finalmente banca el estado. Los abogados, al no existir un espacio real para dedicarse a asesorar en cómo crear negocios y riqueza, deben orientar sus profesiones al litigio de lo que sea. Los contadores igualmente sirven para intentar desentrañar la galleta creada por un sistema impositivo complejísimo.

Los comerciantes cambian por dinero los productos que el tipo de cambio del momento habilita, los investigadores quieren estar en el conicet o las universidades del estado, los publicitarios y productores de medios viven de la pauta oficial o de pautas privadas que solo pueden existir en la bonanza financiera que asegura el no tener necesidad de ser competitivo.

La lista puede seguir hasta el final. Todos son receptores directos e indirectos de supuestos beneficios públicos derivados de una cultura reactiva al espíritu emprendedor. El rol del estado, entonces, es el de bancar un sistema improductivo, generando incentivos para sostener esa ficticia realidad. Se crea así un círculo vicioso con amplias capacidades de reproducción y difusión. Este modelo crece hasta la realización de una crisis, destino seguro de esta forma de entender el mundo y deseo social profundo que asegura la reposición de incentivos cada vez más alejados de las bases para el desarrollo.

jueves, 3 de julio de 2008

Quién va a venir por el agua?!



Se escucha hace ya un par de años la sentencia de que "vendrán a por el agua". Que así como expoliaron los recursos de América Ltina, ahora le toca el turno al agua. Y tras ello surgen teorizaciones, visiones de conspiración, y toda otra forma que contenga en su seno conceptual la idea de que somos ricos a los que el mundo injusto se encarga de joder.

Las venas abiertas de América Latina remixada, en clave ecológica.

No entraré en este momento en explicar el porqué nuestra cultura (la cultura latinoamericana) es la base natural de nuestro derrotero. Pero destacaré que los ejes de nuestro proceso antidesarrollo requieren de altas dosis de teoría conspirativa y trasnochados líderes que se encarguen de diseminarla. Y este es otro ladrilo en la pared.

¿Quién puede sostener sensatamente, en un planeta que tiene el 80% de su superficie cubierta de agua (H2O), que la misma es un recurso escaso? Y más delirado: sostener que alguien va a venir a buscarla!

La excusa explicativa se basa en la idea del "agua potable", falacia notable, ya que la mayor parte del "agua dulce" (como deberían llamar al agua hoy venerada) requiere de procesos de potabilización. Es decir, dotarla de las características físico-químicas y microbiológicas que la tornen apta para consumo humano.

Basta tirar algunos números, simples, como los que hace el verdulero del barrio, no más, para darse cuenta de que nadie racional se embarcará en un proyecto de conquista del agua latinoamericana.

Perth, Western Australia: pujante ciudad enclavada a orillas del océano índico, y rodeada del desierto más difícil del mundo. Pero poblada de gente racional, instituciones organizadas y sistemas de investigación & desarrollo creativos. Tan solo esto bastó para diseñar plantas de desalinización del agua de mar, y obtener millones de litros a costo no solo bajos, sino con tendencia a la baja, ya que los procesos se sostienen a partir de la energía eólica. Ya llevan construidas 2 plantas y tienen otras 2 en marcha. A ver: el proceso de desalinización del agua de mar es, como nos enseñaron en la escuala primaria, la simple destilación, no estamos hablando de tecnologías intergalácticas.

Pero estas ideas de colonización acuática, retomadas en cuanto foro regional exista, deben tener algún punto de contacto con la realidad. Eso me dije. Y ciertamente lo tiene: la incapacidad para aprovechar las excelentes aguas de la cordillera Argentina (con modelos de negocios que la visualicen como producto altamente diferenciado, las "aguas boutique", que se venden a más de US$ 50 la botellita), seducirá a inversores del mundo interesados en aprovechar las oportunidades de negocios que existen también en América Latina, a pesar de sus gobernantes.

Pero es esto otra vez, más de lo mismo. Nuestras incapacidades no pueden ser reconocidas, y necesitamos de teorías y complejas visiones que la justifiquen como tal.

Publicidad que no me banco



Está muy bien la simpleza y la sencillez en la expresión de los conceptos y las ideas. Pero cuando algo es comunicado de manera autoreferencial, redundando sobre los lugares más comunes, y particularmente cuando me aleja de la marca que ayudo a construir, me rompe mucho las pelotas.

Es el caso, por ejemplo, de las publicidades de las telefónicas. Sin entrar en la cuestión del impacto de tales desarrollos comerciales, lo que digo es que resulta de muy mal gusto ser observador de las toneladas de dólares invertidos para tratar de hacernos ver lo que no es. Es peor que malgastar nuestro dinero, porque se trata de que otro lo malgaste.

Creo que la publicidad puede tener una mejor relación con la estética. Y también con el cliente indirecto de las agencias.

Saquen la cuenta a partir de este anuncio: 1:35 min. Esta es la versión Perú, pero hay para cada país, pasadas en horario central miles de veces. ¿No estaría mejor utilizar la creatividad en otras instancias del servicio, por ejemplo en atención al cliente, o repensando el mix de marketing, mejorando las redes o en el diseño de servicios más personalizados? En fin estaría genial que se animen a aprender a tratar con clientes maduros.