jueves, 3 de julio de 2008

Quién va a venir por el agua?!



Se escucha hace ya un par de años la sentencia de que "vendrán a por el agua". Que así como expoliaron los recursos de América Ltina, ahora le toca el turno al agua. Y tras ello surgen teorizaciones, visiones de conspiración, y toda otra forma que contenga en su seno conceptual la idea de que somos ricos a los que el mundo injusto se encarga de joder.

Las venas abiertas de América Latina remixada, en clave ecológica.

No entraré en este momento en explicar el porqué nuestra cultura (la cultura latinoamericana) es la base natural de nuestro derrotero. Pero destacaré que los ejes de nuestro proceso antidesarrollo requieren de altas dosis de teoría conspirativa y trasnochados líderes que se encarguen de diseminarla. Y este es otro ladrilo en la pared.

¿Quién puede sostener sensatamente, en un planeta que tiene el 80% de su superficie cubierta de agua (H2O), que la misma es un recurso escaso? Y más delirado: sostener que alguien va a venir a buscarla!

La excusa explicativa se basa en la idea del "agua potable", falacia notable, ya que la mayor parte del "agua dulce" (como deberían llamar al agua hoy venerada) requiere de procesos de potabilización. Es decir, dotarla de las características físico-químicas y microbiológicas que la tornen apta para consumo humano.

Basta tirar algunos números, simples, como los que hace el verdulero del barrio, no más, para darse cuenta de que nadie racional se embarcará en un proyecto de conquista del agua latinoamericana.

Perth, Western Australia: pujante ciudad enclavada a orillas del océano índico, y rodeada del desierto más difícil del mundo. Pero poblada de gente racional, instituciones organizadas y sistemas de investigación & desarrollo creativos. Tan solo esto bastó para diseñar plantas de desalinización del agua de mar, y obtener millones de litros a costo no solo bajos, sino con tendencia a la baja, ya que los procesos se sostienen a partir de la energía eólica. Ya llevan construidas 2 plantas y tienen otras 2 en marcha. A ver: el proceso de desalinización del agua de mar es, como nos enseñaron en la escuala primaria, la simple destilación, no estamos hablando de tecnologías intergalácticas.

Pero estas ideas de colonización acuática, retomadas en cuanto foro regional exista, deben tener algún punto de contacto con la realidad. Eso me dije. Y ciertamente lo tiene: la incapacidad para aprovechar las excelentes aguas de la cordillera Argentina (con modelos de negocios que la visualicen como producto altamente diferenciado, las "aguas boutique", que se venden a más de US$ 50 la botellita), seducirá a inversores del mundo interesados en aprovechar las oportunidades de negocios que existen también en América Latina, a pesar de sus gobernantes.

Pero es esto otra vez, más de lo mismo. Nuestras incapacidades no pueden ser reconocidas, y necesitamos de teorías y complejas visiones que la justifiquen como tal.