martes, 23 de octubre de 2007

Gimme tha power



El poder ocupa uno de los espacios más destacados en el marco de las ciencias sociales, con toneladas de definiciones, marcos conceptuales y metodologías para su medición.

No vamos a desmerecer por completo el trabajo de tantos pensadores, de modo que aceptaremos que las distintas versiones del concepto tienen una razonable dosis de sensatez. Debe aclararse que este concepto es, probablemente, el mejor elaborado por las ciencias sociales.

Simplemente creemos necesario agregar a tales consideraciones la idea de que el poder, es antes que cualquier otra cosa, una fuerza natural. Una expresión de las condiciones biológicas y psicológicas que confieren a las personas de determinadas destrezas para asumir la vida. Una suerte de gen cuya portación asegura superiores condiciones para el crecimiento. Todo esto en el plano individual.

Una vez considerado este nivel de base como la expresión más primaria de la vida, podemos avanzar con las ideas de poder tejidas en el contexto de comunidades, primero, y de sociedades, luego.

En cualquiera de estos casos, será la impronta de esa biología y de esa psicología la que determine las potencialidades para el despliegue de cualidades físicas, emocionales y morales de un grupo.

Y así como pueden predecirse los límites de esas fuerzas a nivel individual, también los alcances de las fuerzas psicológicas tienen la posibilidad de ser evaluados. Con todo esto, la extensión del concepto del poder desde el nivel individual al grupal no debería mostrar tantas variaciones y complejidades como las teorías sociales nos muestran.

El video es de Molotov, cuyo tema es el título de este post. La melodía me encanta, y la letra es una proximación a la idea de poder de las más alejadas de la realidad que haya visto.