miércoles, 17 de octubre de 2007
Las venas ateromatosas de América Latina
Icono y referente ideológico de la izquierda latinoamericana, Eduardo Galeano es un escritor prolífico cuya obra ayudó a fundamentar pensamientos sociales de base latinoamericana. Estos pensamientos, que rebalsan odio y resentimiento, ocuparon y ocupan espacios en donde hubiese sido más saludable y exitante desplegar creatividad y deseo.
Observando sus expresiones personales, puede deducirse su intención de ser reconocido como un "intelectual comprometido", condición obligada de todo intelectual latinoamericano. Este biotipo de intelectual es fácilmente reconocible fácilmente por su mirada enojada, la expresión de gestos adustos, palabras denunciadoras y reclamadoras, y la constante referencia al pasado. Utiliza además, categorías de análisis totalmente vencidas, carece de la posibilidad de liberarse de ciertos prejuicios que funcionan como fundamentos religiosos, y aborrece reconocer la dinámica natural de las sociedades. Puede percibirse en ellos las sensaciones que experimentan mientras hablan. Los mueve una colección de imposibilidades emocionales de una fuerza proporcional a la de las quejas de sus discursos. También es impresionante poder clarificar (a través de las intervenciones de este tipo de "pensadores latinoamericanos") cómo la vida intelectual no tiene absolutamente nada que ver con las capacidades de entender el mundo. Ni mucho menos con saber cómo se transita por él de modo grato.
Volviendo al autor de "Las venas...", creo que es una pena que ya tengamos 3 generaciones que han accedido a estas explicaciones de manera dogmática, que funcionan como el catecismo de la bienintencionada izquierda latinoamericana. Este libro clave forma parte de una selección de los hitos culturales relacionados con el retraso de Latinoamérica. Permite reconocer cómo es posible deshacerse de toda culpa, endosarla por completo y salir airoso. Aun más, ser reconocido por eludir las responsabilidades de quien puede ocupar espacios de liderazgo.
Leí sus libros hace ya muchos años, un momento en el que, por mi condición de adolescente (tardío) sus palabras eran como el Gatorade para después del deporte. Más tarde, cuando crecí y mi salud mental mostraron signos de mejoría, estas lecturas fueron muy importantes para saber qué y cómo no querría ser. Y para encontrar las referencias empíricas más destacadas de cómo se puede evitar hacerse de la realidad para trabajarla, abocándose a la veneración de mitologías, metáforas y alegorías que justifican una vida miserable.
En el video aparece Galeano (enojado, por supuesto), interviniendo en una mesa de discusiones acerca de cómo funciona el mundo.